LiLitioHoy
Producción6 min

Más allá del litio: potasio, boro y magnesio en la salmuera de la Puna

Las salmueras puneñas contienen mucho más que litio. Recuperar potasio, boro y magnesio puede transformar la economía de los proyectos y diversificar sus ingresos.

La salmuera es un recurso polimetálico

En el imaginario colectivo, las salmueras de la Puna son sinónimo de litio. Sin embargo, desde una perspectiva geoquímica, se trata de soluciones complejas donde el litio convive con una variedad de elementos de valor comercial. El cloruro de potasio, los compuestos de boro y las sales de magnesio están presentes en concentraciones que, en muchos casos, superan ampliamente a las del propio litio.

Comprender la salmuera como un recurso polimetálico —y no como una fuente única de litio— cambia la lógica del negocio. Cada tonelada de salmuera bombeada moviliza no solo carbonato o hidróxido de litio, sino también un conjunto de co-productos y subproductos cuya recuperación puede alterar de manera significativa la rentabilidad de una operación.

Potasio: el subproducto de mayor volumen

El potasio suele ser el elemento acompañante más abundante en las salmueras puneñas. Durante el proceso evaporítico, se precipita en forma de sales que pueden procesarse para obtener cloruro de potasio (KCl) o sulfato de potasio (SOP), insumos clave para la industria de fertilizantes. Dado que la evaporación solar ya forma parte del flujo productivo del litio, la captura de estas sales agrega valor con una inversión incremental relativamente acotada.

El atractivo del potasio radica en su escala: los volúmenes potenciales son elevados y existe un mercado global consolidado. Para los proyectos argentinos, la venta de KCl como subproducto puede aportar un flujo de ingresos que ayuda a amortiguar la volatilidad del precio del litio, mejorando la resiliencia financiera a lo largo del ciclo.

Boro: un mercado de nicho con alto valor específico

La Puna es una de las regiones boratíferas más importantes del mundo, y las salmueras reflejan esa firma geológica con contenidos apreciables de boro. Este elemento tiene aplicaciones en vidrios especiales, cerámicos, fibra de vidrio, agroquímicos y, cada vez más, en tecnologías vinculadas a la transición energética. Sus productos derivados —ácido bórico y bórax, entre otros— alcanzan precios por tonelada superiores a los de commodities más masivos.

A diferencia del potasio, el boro es un mercado de nicho, más pequeño en volumen pero con márgenes interesantes. La clave está en la calidad y pureza del producto final, que determina el segmento de mercado accesible. Para operadores con experiencia regional en boratos, la integración de esta corriente puede representar una ventaja competitiva concreta.

Magnesio: de problema técnico a oportunidad

El magnesio ocupa un lugar ambivalente en el procesamiento de salmueras. Una relación magnesio/litio elevada encarece y complica la producción, ya que su remoción demanda reactivos y genera residuos. Buena parte del costo operativo de muchos proyectos se explica, precisamente, por el tratamiento de este elemento. Por eso, históricamente se lo ha visto como un pasivo antes que como un activo.

No obstante, el magnesio removido puede convertirse en productos comercializables, como hidróxido o cloruro de magnesio, con usos en construcción, tratamiento de aguas y aplicaciones industriales. Transformar un residuo de proceso en una corriente de ingresos no solo mejora la economía, sino que reduce el volumen de descartes y contribuye a un perfil operativo más sustentable.

El impacto en la economía del proyecto

La recuperación de co-productos y subproductos incide directamente sobre indicadores centrales como el costo neto de producción de litio. Cuando los ingresos por potasio, boro o magnesio se acreditan contra los costos operativos, el costo efectivo por tonelada de carbonato equivalente puede reducirse de manera perceptible, mejorando la posición del proyecto en la curva de costos global.

Esta lógica de diversificación también reduce la exposición a un único mercado. Un proyecto que depende exclusivamente del precio del litio queda a merced de su ciclo; uno que integra varias corrientes de ingreso gana estabilidad. La contrapartida es la complejidad: cada línea adicional exige inversión, capacidades técnicas específicas y acceso a mercados diferenciados, por lo que la decisión debe apoyarse en estudios rigurosos de factibilidad.

Consideraciones tecnológicas y de escala

No todos los proyectos justifican la recuperación de todos los elementos. La viabilidad depende de las concentraciones específicas de cada salar, de la escala de producción, de la infraestructura disponible y de la logística hacia los mercados de destino. Las tecnologías de extracción directa de litio, en particular, están reconfigurando estos análisis, ya que modifican los flujos de proceso y, con ellos, la forma en que se separan y valorizan los demás elementos.

La planificación temprana es determinante. Diseñar una planta contemplando desde el inicio la recuperación de subproductos suele ser mucho más eficiente que reconvertir instalaciones concebidas solo para litio. Por eso, la evaluación integral del recurso debería formar parte de la ingeniería conceptual de cualquier proyecto que aspire a maximizar su valor.

La oportunidad para la Puna argentina

Argentina, consolidada como quinto productor mundial de litio y con salmueras de bajo costo en la Puna, está bien posicionada para capitalizar esta lógica de diversificación. La región combina una geología favorable, tradición boratífera y un marco de incentivos a la inversión —como el RIGI vigente desde 2024— que puede alentar proyectos con visión de largo plazo e integración de valor.

Mirar la salmuera como un recurso polimetálico, y no solo como litio, permite pensar en polos productivos más robustos, con mayor generación de empleo calificado, encadenamientos industriales locales y una economía menos vulnerable a los vaivenes de un único commodity. En un contexto de transición energética global, aprovechar el potasio, el boro y el magnesio de la Puna es una manera concreta de agregar valor y fortalecer la competitividad del litio argentino.

← Volver a LitioHoy