La relación magnesio/litio: por qué esta ratio define la tecnología de proceso
El cociente Mg/Li es uno de los primeros números que mira un ingeniero de procesos frente a una salmuera. Explica por qué proyectos vecinos eligen tecnologías distintas y por qué algunos cuestan mucho más que otros.
Qué mide la ratio Mg/Li y por qué importa tanto
La relación magnesio/litio (Mg/Li) expresa cuántos gramos de magnesio hay por cada gramo de litio disuelto en una salmuera. Es una de las variables que más condiciona el diseño de una planta, porque el magnesio y el litio comparten un comportamiento químico similar: ambos son cationes que precipitan y se comportan de manera parecida durante la concentración y la purificación. Separarlos exige energía, reactivos y tiempo, y ese costo escala directamente con la cantidad de magnesio presente.
En el sector se manejan rangos orientativos: una salmuera con Mg/Li por debajo de 6 se considera favorable, entre 6 y 20 implica un proceso más exigente, y por encima de 20 el tratamiento se vuelve costoso y técnicamente delicado. No existe un umbral único que decida todo, pero la ratio funciona como un primer semáforo que anticipa la complejidad del proyecto antes incluso de dimensionar una planta.
El magnesio no viene solo: sulfatos, boro y calcio
La ratio Mg/Li es la más citada, pero rara vez actúa aislada. Las salmueras de la Puna suelen contener sulfatos, boro, calcio y potasio en proporciones variables, y cada una de estas impurezas agrega un paso de tratamiento. El boro, por ejemplo, requiere extracción con solventes o resinas específicas; el calcio y los sulfatos condicionan qué reactivos precipitantes conviene usar y en qué orden. Una salmuera con buena ratio Mg/Li pero alta carga de sulfatos puede terminar siendo tan compleja como otra con más magnesio.
Por eso el análisis químico completo, y no un solo indicador, es lo que define el diagrama de flujo. La secuencia de precipitación, ajuste de pH y remoción selectiva se diseña a medida de cada salar. Dos proyectos separados por pocos kilómetros pueden requerir configuraciones distintas simplemente porque su matriz de impurezas difiere.
Evaporación: la ruta tradicional y sus límites
El método clásico en salmueras de bajo costo es la evaporación solar en piletas, donde el sol concentra la salmuera durante meses y precipita sales indeseadas de forma escalonada. Funciona muy bien cuando la ratio Mg/Li es baja y el clima acompaña con alta radiación y baja humedad, condiciones típicas de la Puna. Es intensiva en superficie y en agua, pero requiere poca energía externa.
El problema aparece cuando el magnesio es alto: durante la evaporación se forman sales de magnesio que arrastran litio, generando pérdidas de recuperación que pueden ubicarse en un rango del 40 al 60 por ciento del litio contenido. A mayor Mg/Li, más litio se pierde en las sales de descarte y más reactivos hacen falta para la purificación posterior. En esos casos, la evaporación deja de ser la opción más eficiente.
DLE: cuando la ratio empuja hacia la extracción directa
La extracción directa de litio (DLE, por sus siglas en inglés) agrupa tecnologías —adsorción, intercambio iónico, extracción con solventes— que capturan el litio de forma selectiva sin depender de la evaporación masiva. Su gran ventaja es la selectividad: al apuntar directamente al litio, toleran mejor las salmueras con Mg/Li alto y logran recuperaciones que pueden superar el 70 u 80 por ciento, además de acortar los plazos de producción de meses a horas o días.
La contrapartida es el costo y la madurez. La DLE suele demandar más energía, agua tratada y capital que la evaporación, y varias de sus variantes todavía se están validando a escala industrial. La decisión entre evaporación, DLE o esquemas híbridos no es ideológica: surge de cruzar la ratio Mg/Li, el resto de impurezas, la disponibilidad de agua y energía, y el precio objetivo del producto.
El impacto en la calidad del producto final
La ratio también repercute en la especificación de salida. El mercado de baterías exige carbonato o hidróxido de litio grado batería, con purezas del orden del 99,5 por ciento y límites estrictos de magnesio, sodio, calcio y sulfatos en partes por millón. Cuanto mayor es la carga de impurezas en la salmuera de origen, más etapas de purificación y cristalización se necesitan para alcanzar esa especificación.
Esto crea un vínculo directo entre geoquímica y valor: una salmuera limpia puede llegar a grado batería con menos pasos, mientras que una salmuera cargada quizás resulte más económica de llevar a grado técnico. La ratio Mg/Li, en definitiva, no solo define el costo del proceso, sino también qué producto conviene fabricar.
La Puna argentina: diversidad de salares, diversidad de soluciones
Argentina, quinto productor mundial de litio, apuesta a las salmueras de la Puna por su bajo costo relativo y su alta radiación solar, condiciones ideales para la evaporación. Pero la Puna no es homogénea: los salares de Jujuy, Salta y Catamarca presentan ratios Mg/Li y perfiles de impurezas muy distintos entre sí, lo que explica por qué conviven proyectos de evaporación tradicional con desarrollos que incorporan DLE o esquemas híbridos.
Para inversores y operadores, entender esta ratio es clave a la hora de evaluar activos y estimar costos de capital y operación, sobre todo en un contexto de incentivos como el RIGI vigente desde 2024. No hay una tecnología ganadora universal: hay salmueras concretas que dictan la solución más eficiente. Leer bien la geoquímica de cada salar es, hoy, el paso previo indispensable a cualquier decisión de inversión.